Gary cumple los últimos días de su condena en prisión a bordo del Galaxy One cuando conoce a Mooncake, un alienígena perseguido por cazarrecompensas. Gary promete mantener a Mooncake a salvo, sin saber que el alienígena es una superarma capaz de destruir planetas.
Gary intenta esconder a Mooncake de forma segura en el planeta Yarno; Gary y Avocato quedan atrapados en un aterrador rompecabezas mental; Mooncake es obligado a pelear en una arena de combate llamada Deathcropolis; Quinn investiga la perturbación gravitacional.
Después de que el Galaxy One sea hackeado por la Infinity Guard, Gary debe recolectar energía de una estrella cercana para reactivar los motores. La intoxicación por radiación de la estrella sumerge a Gary en un trance de recuerdos dolorosos, y Gary y Quinn finalmente se reencuentran.